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20 nov 2010

Contando experiencias... hasta el final

Para cerrar finalmente el capítulo de los cruceros, he de hacer antes hincapié en unos pequeños consejos previos al viaje. Personalmente creo que hacer un crucero es una de las formas más económicas y prácticas de conocer diferentes países, pero, generalmente, sólo hay tiempo para visitar y fotografiar los sitios más celebres de las ciudades, apenas tienes tiempo de adentrarte en la cultura del sitio, degustar los platos típicos, conocer la gente de la ciudad en la que te encuentras, y de visitar los sitios peculiares de cada lugar (no los que tengan más afluencia turística).

Carátula de la película:
Si hoy es martes, esto es Bélgica
 Para paliar esto, una buena forma de conocer las ciudades es contratar una excursión para que un guía turístico del crucero te presente la ciudad, así te enteras de la historia y las curiosidades que generalmente desconoces de las ciudades que visitas, conocimiento que disminuye el efecto de sentirte como los protagonistas de la película: Si hoy es Martes, esto es Bélgica (la cual te recomiendo), y no tienes que controlar regularmente la distancia que hay entre el punto en el que estás respecto al puerto ya que ellos están acostumbradísimos a la ruta y no se despistan en ningún momento.

Los camarotes del barco son totalmente seguros, puedes dejar todas tus pertenencias sin problemas, no obstante, repito, no hay que tentar a nadie, llévate lo necesario. En cuanto al dinero, intenta llevar billetes pequeños para no tener problemas con el cambio. En todos los barcos de crucero hay un servicio médico así que no hace falta que te lleves pastillas para el mareo o para otra dolencia común, allí te las suministrarán sin problemas.

1 nov 2010

Contando experiencias... Oceanic

Oceanic



Si tienes la misma suerte que yo y te embarcas en el Oceanic, unos simpáticos mariachis –que te acompañarán durante todo el viaje- te darán la bienvenida cantando y tocando la guitarra con una sonrisa deslumbrante en sus caras mientras que te amenizarán la cola hasta entrar en el barco.

Tras identificarte, pasar la maleta por los controles debidos y entregar los papeles correspondientes con el nerviosismo que siempre liga esos momentos, entrarás en un hotel flotante donde la sensación de estar subido en una hamaca sólo la recordarás cuando desembarques en Villefrance. Con una rapidez impresionante, un camarero de pisos cogerá tus maletas (sin dejarte por mucho que insistas a llevarlas tú) a uno de los pisos más inferiores –si eres joven y estudiante como yo, seguramente irás debajo del todo, pero no te preocupes, está todo tan bien acondicionado que no te sentirás como los más pobres del Titanic- donde te acomodará y te presentará a tu camarera de pisos durante el viaje: una amabilísima persona propia de trabajar en un Starbucks que te enseñará tu camarote (pequeño, eso sí, pero para el poco tiempo que pasarás allí dentro más que suficiente) y siempre atenderá a tus peticiones con una sonrisa de oreja a oreja. Quizás puede te toque un camarero de pisos que haga figuritas de animales con tus toallas decorándote la habitación o ponga chocolatinas cada noche debajo de tu almohada.

Antes de poder hacer una ronda por el barco para investigar todas las dependencias que existen, los animadores turísticos te reclamarán para que vayas a la cubierta del barco a aprender la coreografía de la canción de bienvenida. Baila, disfruta y trata de no pisar al que tienes al lado puesto que suele haber una cámara grabando este primer momento en el barco. El primer día seguramente harán un simulacro de emergencia en el que te enseñarán cómo tienes que ajustarte correctamente un chaleco salvavidas y qué hay que hacer en caso de emergencia. Después, podrás dar una vuelta por todas las dependencias que ofrece el barco. Todo y más de lo que uno puede pedir durante unos días de vacaciones; si tienes dudas sobre cualquier cosa, puedes acudir a la recepción donde te suministrarán toda la información que desees (e incluso biodraminas). En el Oceanic hay restaurantes, buffet libre en el que no te mirarán mal si decides llenar tu bandeja hasta arriba de lo que quieras, un puesto de chocolate cuyo cocinero hará tortitas a cualquier hora, una  pizzería, un gimnasio por si te sientes culpable de comer tanto…, un casino, un salón de copas con bailes de salón a todas horas, un dibujante dispuesto a hacerte una caricatura en cualquier momento, una pareja de tango dispuesta a bailar por cada rincón del barco, discoteca, piscinas, jacuzzi… y unos animadores dispuestos a sacarte una sonrisa en todo momento. Sobre todas las actividades que se ofertan en el barco te informará tu camarera de pisos a través de una guía diaria en la que vienen todas las actividades que se ofrecen (clases de baile, concursos de todos tipos entre los que destaco un concurso de travestis nocturno, salón de belleza y peluquería, bingo, degustaciones culinarias…)

El ambiente que se respira en un crucero es el de felicidad en mayúsculas. El cliente paga y es el que manda, por ello, todo el servicio se esfuerza al máximo por ofrecer lo mejor de cada uno. No te cortes en pedir otro plato de comida si el menú que te han ofertado en la carta no te agrada ni te cortes en pedir cualquier otra cosa.

Como consejo, llévate sobretodo ropa cómoda para las frenéticas excursiones que vas a hacer diariamente, mete también en la maleta un conjunto elegante para la noche de gala en la que el capitán dejará el timón del barco para sentarse a cenar con los clientes en la última noche. Coge ropa de abrigo e incluso un paragua y chubasquero por si vas sobre marzo- abril y el tiempo empeora, y dinero para comprar excursiones y algún que otro souvenir.
Del clima de la ciudad te informará cada mañana después de sonar el despertador la directora del barco. Su tono de voz tan cordial no provocará que te moleste que haya interrumpido tus sueños.

31 oct 2010

Contando experiencias... Con Pullmantur

No basta con una entrada para relatar todo el crucero por el Mediterráneo que Pullmantur ofrece, por ello, si quieres conocer todo lo que puede ofrecerte el crucero, no puedes perderte las posteriores entradas.

Barcelona

Antes de coger un taxi-tren-autobús para dirigirte al puerto de Barcelona para coger el barco que te llevará de crucero, te aconsejo que disfrutes lo máximo que puedas de Barcelona, incluso, si puedes quédate una o dos noches para saborearla como se merece.
En cuanto camines por sus calles te darás cuenta del culto que se le rinde en prácticamen- te cada balcón, azulejo, y edificio de una ciudad donde diariamente se cruzan personas de diversas nacionalidades, culturas y razas.

Puedes empezar la visita yendo a la Sagrada Familia, lugar del que saldrás enamorado de la ciudad, seguro. La Sagrada Familia es un templo católico de Barcelona diseñado por el arquitecto catalán Gaudí. La construcción comenzó en estilo neogótico, pero, al asumir el proyecto Gaudí en 1883, fue completamente replanteado y se improvisaron los bocetos de la construcción a medida que avanzaba. Si no quieres perderte detalle de cada rincón de la Sagrada Familia te aconsejo que pidas una audio guía mediante la cual te enterarás de la historia que se esconde detrás del diseño de las elevadas torres cónicas circulares que sobresalen apuntadas sobre los portales que se estrechan con la altura, de las columnas arborescentes inclinadas, de las bóvedas basadas en hiperboloides y paraboloides, y además, te informarán del aspecto que tendrá la Sagrada Familia cuando su construcción se termine.

Tras esta visita cultural de la que no saldrás sin obtener conocimientos arquitectónicos y creerte un historiador del arte, puedes acercarte hasta el Paseo de Gracia para visitar la casa Batlló. Edificio contraído por Gaudí cuya fachada se hizo con piedra arenisca de Montjuïc y está tallada según superficies regladas en forma alabeada. Las columnas con representaciones vegetales crean un perfecto contraste entre las superficies curvas, y las ventanas circulares de vidrios de colores. En el Paseo de la Gracia- avenida que atraviesa el barrio modernista del Ensanche, en la llamada Manzana de la discordia- se albergan además de este edificio otras obras de arquitectos modernistas: la casa Amatller obra de Josep Puig i Cadafalch; la Casa Lleó Morera de Lluís Domènech i Montaner; y la Casa Miralles, de Enric Sagnier i Villavecchia.

Si te apetece ver la ciudad desde una altura considerable, has de visitar el Parque Güel diseñado por Gaudí. Es un gran jardín con numerosos elementos arquitectónicos situado en la parte superior de la ciudad a donde se accede a través de una empinada escalera mecánica que te lleva a uno de los puntos más altos de la ciudad. Desde los bancos ondulantes situado encima del teatro griego podrás contemplar la ciudad y observar la armónica combinación de genialidad y naturaleza que se respira entre los pedazos de cerámica o de vidrio a modo de mosaicos de colores; trencadís –rasgo típico de Gaudí- que dibujan los bancos. Después de un merecido descanso, puedes acercarte y adentrarse en los paseos con columnas con forma de árboles, escalar la pared del Pórtico de la Lavandera, hacerte fotos en los pabellones de entrada cuya  estructura orgánica refleja el profundo estudio que Gaudí hacía de la naturaleza entre numerosas figuras de dragón que decoran el entorno.

Otra visita obligada de la ciudad es el Mercado de la Boquería donde, aunque los alimentos lucen mejor de lo que saben, los colores de éstos y el movimiento de la gente convierten la visita en toda una experiencia. Has de guardar algunas monedas para la Rambla, paseo de que discurre entre la Plaza de Cataluña, centro neurálgico de la ciudad, y el puerto antiguo desde donde parte el barco. En este paseo encontrarás numerosos puestos de flores de todos los colores, kioskos de prensa, actores callejeros, mimos, cantantes, cafeterías, restaurantes, pintores, dibujantes… te será difícil pasar sin desprenderte de algunos céntimos que lleves en el bolsillo. Pero no pases sin detenerte a observar el famoso teatro de El Liceo donde se representan óperas y ballets. Una de las calles laterales, de pocos metros de longitud, conduce a la Plaza Real ubicada en pleno barrio gótico de la ciudad, una plaza con palmeras y edificios que acogen multitud de cervecerías y restaurantes.

Si ha llegado el momento de despedirte de esta maravillosa ciudad, y no te da tiempoa a visitar el Palau de la Música, la torre Agbar, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, o, por ejemplo irte de compras al Maremagnum, dirígete al Monumento a Colón estatua erigida en la plaza del Portal de la Paz que señala nuestro próximo destino: el crucero por el mediterráneo.

Todos a bordo!!!!!!