2 ene. 2011

Nochevieja en algunos rincones del mundo

Con motivo del inicio del 2011, dedicaré esta entrada a analizar brevemente cómo celebran la Nochevieja algunos países. La Nochevieja, término adaptado de Nochebuena, añadiendo "vieja" en alusión al año que se termina, es una noche envuelta por un halo especial que asemeja a la sociedad de diferentes países entre sí ya que en la gran mayoría de las celebraciones no faltan los cohetes, los fuegos artificiales, -siendo el fuego el elemento básico primordial de la fiesta-, junto con el alcohol, el baile, las risas y un buen festín que une a cada familia alrededor de una mesa mientras se suceden diversos rituales a lo largo de la noche.

Como todo contexto histórico que se precie, tenemos que remontarnos hasta los inicios del Imperio Romano para descubrir el inicio de la celebración de la Nochevieja. Los romanos dedicaban el mes de  Enero al dios bifronte Janus. Un dios que mira hacia delante y detrás: al año que viene y al que se va. Como dios de los comienzos, se le invocaba públicamente el primer día de enero, mes que derivó de su nombre porque inicia el nuevo año. Se le honraba el día 31 de diciembre mediante una celebración amistosa que consistía en comer miel con dátiles e higos para que el año que empezase fuese dulce.

Esta costumbre romana fue paulatinamente entrando en Europa, donde se adaptó cambiando los dátiles y los higos por lentejas, para propiciar prosperidad económica del año que empieza. Adaptación que encontramos en la Nochevieja de Italia donde se comen lentejas durante las campanadas. Además, depara buena fortuna regalar lencería roja y arrojar trastos viejos por la ventana como símbolo de un pasado finito.

Al igual que en España, en Méjico también es costumbre comer doce uvas durante las campanadas. También, se usa ropa interior roja, pero en Méjico se hace sólo si se quiere atraer el amor, sino, se puede usar amarilla para aumentar la riqueza económica. Es típico también sacar una maleta a la puerta de la casa dando una pequeña vuelta para que en el transcurso del año siguiente abunden los viajes. Después de la cena, se sale a la calle a encender algunas luces, prender fuegos artificiales y quemar a las 00:00 horas de la medianoche un muñeco con trapos viejos en lo que se llama la "Quema del Año Viejo".

El protagonista del 31 de diciembre en Alemania es San Silvestre, en su honor, se queman castillos de fuego para ahuyentar a los espíritus malignos. Otra tradición que resulta muy arraigada es la de dejar en el plato parte de la comida hasta después de la medianoche para asegurarse riqueza en la comida en el año que entra. Al igual que en España, después de la cena –en la que comen carpas; peces de agua dulce que conforman una buena base para que el estómago pueda digerir sin problemas toda clase de comida y bebida actuando como un omeprazol, predicen el futuro usando un trozo de plomo que se coloca sobre una cuchara y se calienta al calor de una vela. El material derretido se echa en un recipiente con agua fría y la forma que adquiere al endurecerse da pie a las más variadas interpretaciones del porvenir. Desde flores que auguran buena suerte, a círculos que se interpreta como una señal de matrimonio. Tras la predicción, salen a festejar el año en diversos locales.

La idea de quemar un muñeco también aparece arraigada en Argentina, donde grupos de jóvenes se reúnen para quemar un muñeco grande de madera, tela y papel, un rito purificador que busca deshacerse de todo lo malo que trajo el año que acaba.

En Brasil, aunque se sirven del fuego para iluminar las playas brasileñas y encender las velas de las sacerdotisas africanas, el mar es el protagonista de la noche frente al fuego. Pequeños  barcos llenos de flores y regalos son lanzados al mar a la espera de que las olas se los lleven al fondo del mar en señal de buen presagio.

En Escocia, el año nuevo se celebra con el Hogmanay, una fiesta que que se prolonga desde el 29 de diciembre al 2 de enero que consiste en buscar un barril de madera, al que se le prende fuego y se rueda por las calles, dando así paso al año que entra. Después de medianoche las familias esperan en sus casas a que entre la primera persona en el hogar, porque la leyenda dice que los rasgos del individuo que entre determina el curso de los días futuros. Aunque el Hogmanay se celebra en varias ciudades escocesas, la más popular es la de Edimburgo, cuya  celebración comienza el lunes 29 de diciembre con un espectáculo único: la procesión de antorchas que  recorre la milla real acompañada de gaitas y tambores que desembocan en Carlton Hill dando paso al festival del fuego.

Dios Janus

En Japón, aún van más lejos en la longitud de la celebración, haciendo que ésta dure 15 días en los que escuchan 108 campanadas que equivalen a los valores negativos que acarreamos los humanos durante el año, para que cada campanada los olvide. Durante estas dos semanas comen una sopa tradicional con fideos y después se dirigen hacia el templo budista a pedir buena suerte para el año nuevo. Después de dirigirse al templo, beben "sake" mientras visitan a los amigos para reunirse de nuevo en otra comida especial de año nuevo. La más especial es la que tiene lugar el último día; el 15 de enero.
En Rusia, los más pequeños son los que más disfrutan de la nochevieja, puesto que este día pasa por la casa de cada niño el Abuelo del Hielo, un Papá Noel autóctono que reparte caramelos y juguetes.

En Egipto, el año empieza cuando aparece en el cielo la nueva luna creciente. En El Cairo se acude a observar la noche desde la mezquita de Alabastro, en lo alto de la ciudadela que domina la ciudad. Cuando sale la luna y el líder religioso proclama oficialmente el cambio de año, la gente acude a sus casas a celebrarlo con sus familias. En Año Nuevo todos llevan vestidos especiales; incluso las mujeres, que suelen vestir de negro, pueden llevar colores vistosos ese día.

En Estados Unidos, la Nochevieja más popular es la de Times Square en Nueva York, donde los neoyorquinos se concentran en la  céntrica plaza varias horas antes de la medianoche, hasta que llegan las doce campanadas, momento en el que baja la famosa bola de cristal de Times Square dando paso al comienzo de los fuegos artificiales, el confeti, los juegos de luces y los gritos de alegría. A las 23:50, la esfera comienza su descenso a medida que millones de personas se unen a la cuenta regresiva de los segundos finales del año que llega a su fin.

Por último, en Uruguay, los festejos de fin de año comienzan al mediodía del 31 de diciembre. En edificios de la Ciudad Vieja y Centro, donde se concentran muchas oficinas en Montevideo, se tiran papeles del año desde las ventanas para celebrar la culminación del año laboral. También se tira agua a los transeúntes, de modo que hay que estar atento. Sobre las doce de la noche se ilumina el cielo con miles de fuegos artificiales y fiestas de diversos estilos se hacen sonar a ritmo de cumbias, candombe, murgas y rock en diferentes y variados rincones de la ciudad.

Los fuegos artificiales, la abundante comida, la familia, los amigos, y los rituales, componen los elementos esenciales para despedir el año que se va y mirar hacia delante, sino al mismo tiempo como Janus, con los mejores deseos que auguremos.